EXPERIENCIA PERSPECTIVAS: “Impactados por Su historia, apasionados por Su gloria”

El 18 de julio comenzó en San Rafael, Mendoza, la primera experiencia intensiva de Perspectivas del Movimiento Cristiano Mundial para líderes y pastores de Argentina.

El 18 de julio comenzó en San Rafael, Mendoza, la primera experiencia intensiva de Perspectivas del Movimiento Cristiano Mundial para líderes y pastores de Argentina. En esta oportunidad, 35 pastores de distintas provincias y regiones de nuestro país se encuentran reunidos en San Rafael viviendo un tiempo único de gran impacto personal junto a 27 colaboradores del movimiento. Hasta el momento se desarrolló la primera sección del programa del curso integrada por cinco lecciones que abordan la Perspectiva Bíblica y los testimonios recogidos dan cuenta del cambio de perspectiva que están experimentando los estudiantes.

El primer día inició con una clase abierta y estuvieron presentes pastores de la región que se acercaron a presenciar la apertura y compartir con los participantes.

En la primera sección, Juan Carlos Gervilla, pastor mendocino reconocido de la región, comenzó con la lección 1 “El Dios viviente es un Dios de propósito global”.

Con gran calidez y pasión inspiradora nos llevó a profundizar en el propósito global de Dios revelado a sus hijos a través de una promesa y cómo esta promesa expone las tres direcciones de Su propósito. El primer cambio de perspectivas al que somos invitados, es a entender que no se trata de descubrir un propósito personal basado en las propias capacidades, talentos y dones. Somos convocados a entender que Dios mismo vive con un propósito, y desafiados a descubrir qué está haciendo el Padre en la tierra entre las naciones; así, al igual que Jesús, podremos cumplir con su voluntad: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17)

La promesa de Dios dada a Abraham en Génesis 12:1-3 revela que el foco no estuvo puesto en Abraham ni en lo que él tenía que hacer, sino lo que Dios haría: “te bendeciré (...), haré de ti (...), maldeciré (...), haré grande tu nombre”. ¿Cuánto tenía que hacer Abraham? La promesa nos muestra que el que va a hacer la obra es Dios. Saber que la misión es de Dios trae una profunda libertad. Él es quien se encarga, Él tiene todos los recursos y toda la sabiduría necesaria. Tiene también en sus manos todo lo que se necesita para llevar a cabo su propósito.

Dios vino a hacernos significativamente valiosos sin tener que hacer nada; no necesitamos hacer algo para ser aceptados por Dios. Es porque hemos sido aceptados por Él que podemos cumplir con Su misión y encontrar nuestro propósito en Su historia.

En el centro de todo el hacer está Dios. Necesitamos ser embebidos de esta realidad: no se trata de nosotros, se trata de Dios. ¿Y cómo afecta nuestro trabajo y actitud si el enfoque está en el Dios de la misión? Crea confianza y esperanza, fomenta humildad y nos da continuidad; es decir, una perspectiva sostenible en el tiempo.

¡Fuimos bendecidos para ser de bendición a todas las familias de la tierra!

Esta primera sección resume que la misión es de Dios y que una de las direcciones de su propósito es a favor de todas las naciones. Con cada acción que hacemos para bendecir a una familia, a una cultura, a una etnia, estamos siendo partícipes del cumplimiento de esa promesa.

Por la tarde avanzamos con la lección 2 “La historia de Su gloria”. El instructor fue Gustavo Marcel, pastor de Neuquén de la iglesia Roca de ayuda quien nos llevó a reflexionar en que muchas veces caminamos con Dios pero no con la misma pasión que Él tiene.

La pasión del corazón de Dios revela la segunda dirección del propósito de Dios: Él revela Su gloria a todas las naciones para recibir gloria de todas las naciones.

Esta mirada representó otro de los cambios de perspectivas que están experimentando los estudiantes.

Para concluir con la Perspectiva Bíblica, Carlos Scott, Carl Johnson, y Stanley Clark desarrollaron las últimas lecciones que impregnaron de expectativas a los presentes, generando fuertes desafíos espirituales.

Como es propósito de la experiencia, más allá de cada lección brindada por los instructores del movimiento, se están viviendo tiempos de profunda reflexión, fraternidad y encuentro entre pastores y líderes desarrollando relaciones de reino.